CEPSA inició la comercialización de butano envasado a finales de 1998 con una botella ligera de acero inoxidable, que vacía pesa la mitad que las tradicionales y que supuso una auténtica revolución en el mercado.
En 2008, CEPSA Gas Licuado, por política de diversificación de proveedores, puso en el mercado un nuevo envase ligero de acero al carbono y que también pesa la mitad de la tradicional.
Con el objeto de garantizar la seguridad de los envases, la ley exige que éstos se retimbren a los 10 años de vida. Entendemos por retimbrado un conjunto de pruebas que garantizan que el envase mantiene inalterables sus condiciones de calidad y que cumple los requisitos para contener gas. Este control del parque se ha venido haciendo tradicionalmente de forma muy manualizada mediante la lectura, más o menos automatizada, del código de referencia que llevan grabados las botellas.
Con el objeto de optimizar este proceso CGL inició en 2008, coincidiendo con la aparición del nuevo envase, un proyecto para automatizar este proceso consistente en incorporar al envase microchip (Radio FrequencyIDentification-RFID) que le permite contener información sobre la botella. CGL es, la única empresa proveedora de butano en el mercado nacional y una de las pioneras a nivel mundial, que incorpora este dispositivo a su parque de bombonas. Las nuevas botellas ya salen de fábrica con el chip incorporado mientras que en las antiguas se procede a su incorporación en el momento del retimbrado. Según este sistema se prevé que a medio plazo, todo el parque de envases de CGL tendrá incorporado el microchip.
La incorporación del chip ha subsanado las dificultades del lector óptico para descifrar el código y la fecha de revisión y envasado impresos en la base de la botella antigua, que por su continua manipulación y posición podrían no identificarse correctamente.
Este dispositivo, que es como un "DNI electrónico", permite a la Compañía saber cuándo, cómo y en qué planta se ha llenado la botella; el movimiento que ha hecho la botella en el año; y controlar exhaustivamente su seguridad. De esta forma se obtiene información de la trazabilidad geográfica de las bombonas, lo que nos permite optimizar la producción de la planta, el parqué de botellas y economizar en su transporte, contribuyendo a reducir el impacto medioambiental.








